¡Lástima que ese gran ingenio no se emplee mejor! Suele ofrecernos la humanidad este contraste, y es que la gente ordenada se cae de sosa, y los traviesos y desarreglados tienen toda la sal de Dios. Sin duda la vida aventurera, de arbitrios sutiles y de combinaciones muy calculadas, fomenta en los hombres el donaire. No sé si Dios tendrá dispuesto que la bohemia y los caracteres picarescos desaparezcan al fin con la aplicación completa de la disciplina moral. Si así fuera, ¡qué lástima!, porque lo picaresco parece un elemento indispensable en el organismo humano.

Viera.

Sí, sí; es preciso que haya de todo, querido, y cree que el mundo no ha de variar gran cosa en sus aspectos generales, por mucho que lo pulimente el saber de los hombres, y eso que los periódicos llaman conquistas de la civilización. La diversidad de medios de vivir ha de corresponder siempre á la variedad y muchedumbre de caracteres y de móviles. (Con agudeza.) Si la moral de los catecismos llegara á imperar en absoluto, y se acabaran la bohemia y la raza picaresca, como tú has dicho, el mundo sería insoportable de insulsez. En tal caso, la humanidad, harta de sí misma, se suicidaría, no por individuos, sino por naciones; emplearíanse cantidades enormes de dinamita para volar continentes enteros; nos aborreceríamos por pueblos y por castas; nos cargaríamos tanto, que nuestras guerras serían mil veces más feroces que las de los tiempos primitivos.

Orozco, riendo.

Original, graciosísimo. Pero no perdamos tiempo, Joaquín, y sepamos el objeto de su visita y de su viaje que, según parece, son uno mismo.

Viera, con emoción, estrechándole las manos.

Mucho me duele que todas mis aproximaciones á ti tengan siempre un objeto... poco grato, al menos en apariencia. No puedes figurarte la pena que esto me causa.

Orozco, con serenidad.

No se apure usted, y vea cuán tranquilo estoy. Si he de ser franco, sus arranques de sensibilidad no me conmueven. Los miro como un medio de insinuación, lo mismo que sus alardes de ingenio.

Viera, bajando los ojos.