Es lo que me faltaba, que usted me diese lecciones de conducta.
Viera.
Me vería obligado á dártelas si no cayeras pronto en la cuenta del daño que te haces á ti mismo. Yo espero que serás razonable, Tomás, y que no consentirás que yo vaya ahora á Benjamín Proctor y le diga: «aquel hombre á quien creíamos la conciencia más pura del mundo es un negociante vulgar, que se aprovecha de las obscuridades de la ley y se apoya en los embrollos de la curia para no pagar. En él hay más astucia que virtud, y tiene todas las marrullerías de un tendero insolvente ó de un zurupeto intrigante.» Y á pesar mío, habré de ayudar á tu acreedor á apretarte las clavijas, porque no puedo negarme á poner al servicio de la justicia mi conocimiento de la curia española y de cómo se llevan aquí los negocios de cierta clase.
Orozco.
Muy bien. Póngase usted al servicio de Benjamín, y ármeme todas las trampas curialescas que quiera. Todavía, si se me antoja, seré yo capaz de cancelar la obligación por una cantidad doble de lo que dió usted por ella...
Viera.
¿Ya vienes con miserias? Tomás, me ofendes con proposición tan humillante. Me equivoqué al suponerte prendas extraordinarias; no quisiera equivocarme también, teniéndote por generoso y viendo la mezquindad con que le regateas á este infeliz un pedazo de pan. Nada; no hay arreglo posible. Pleitearemos; tú lo has querido. Si sobre quedar por los suelos y echar al arroyo tu fama, tienes que pagar el total de la obligación, y de añadidura las costas, no me culpes á mí, que me propuse hacerte un favor y evitar el desdoro de tu nombre.
Orozco.
Gracias... En pago de esa abnegación, ¿sabe usted á lo que me hallo dispuesto? Pues muy sencillo. Si usted insiste en aburrirme y en amenazarme, yo, el hombre comedido, el puritano, la conciencia recta y pura, no tendré empacho de tomarme la justicia por mi cuenta (parándose ante él y accionando sin afectación y con flemática tranquilidad) ni de romperle á usted el bautismo, así, muy sencillamente, á lo santo, sin escándalo y como quien no hace nada.
Augusta, para sí, con alegría.