Basta de flores... No me gustan fuera de tiempo.
Viera.
Lo supongo. Si no fuera usted modesta, no sería lo que es. (Con refinada habilidad.) Tomás, la presencia de este ángel suaviza las asperezas entre tú y yo. No me lo niegues. Te has humanizado desde que ella entró.
Orozco.
¡Válganos Dios! Si no es eso... Mi mujer, siempre que usted me hace alguna visita, teme que yo le reciba con demasiada benevolencia.
Viera.
¿Es cierto eso, Augusta?
Augusta.
Ciertísimo.
Viera.