Si doy ó no doy hijos á mi marido, eso no es cuenta de usted.

Viera.

¡Quién sabe si se los dará todavía! Yo espero que sí. Hago votos porque así sea.

Augusta, para sí.

Su sarcasmo me envenena la sangre. (Alto.) Me parece que esta conversación es bastante impertinente.

Viera, para sí, con rabia.

¡Grandísima tal, hállome atado de pies y manos ante ti, por desconocer los enredos que de fijo tienes!

Orozco.

Demos por terminado este asunto, y que esta conferencia sea la primera y la última. Yo escribiré á usted, y le haré una proposición. Si la acepta, bien, y si no, tiene el camino libre para proceder como quiera.

Viera.