Malibrán.

Efectos de la murria y la desesperación. Deseo aturdirme. Quiérame usted, y seré un modelo de templanza y virtud.

Augusta.

¿Que le quiera yo? (Con displicencia.) No sea usted mamarracho.

Malibrán.

Pues acabaré por perderme... De seguro me pierdo.

Augusta.

¿No está todavía bastante perdido?

Malibrán.

Por usted... Pensaba contarle mis aventuras, para que se vaya persuadiendo de que corro al abismo y se compadezca y me salve.