Federico, para sí.
¡Hipócrita!
Orozco.
Fijaos bien en este principio: lo que cada cual no haga por sí mismo no debe esperarlo de los demás. Conque, jóvenes inflexibles y caballerescos, si no simpatizáis, buen provecho os haga. No seré yo el que se desviva por zurciros las voluntades. Si esperáis á que yo os reconcilie, medrados estáis.
Federico, para sí.
¡Farsante! (Alto, á la viuda de Calvo.) ¿Lo ve usted?
Viuda de Calvo.
De los dichos á las acciones hay á veces mayor distancia que entre lo fingido y lo real.
Clotilde.
Pues yo insisto en que des la mano á Luis. ¿Te irás sin darme ese gusto?