Federico, secamente.

Todo lo que yo podía hacer por ti, ya lo he hecho.

Orozco, burlándose.

Eso es: carácter, firmeza, tesón. No se empeñe usted, Clotilde, en abatir esa fortaleza inexpugnable. Que no le da la mano, que no se la da...

Santanita, queriendo aparecer sereno.

Pero es preciso hacer constar que yo no he deseado que me la dé. Conste esto.

Orozco.

Sí, hombre; constará todo lo que usted quiera. Tratándose de tonterías por una y otra parte, hay aquí mucho que apuntar para enseñanza de las generaciones futuras.

Santanita.

Y conste también que nada absolutamente tenemos que agradecer Clotilde y yo á las personas que más debieran mirar por ella, ya que no por mí...