Me darás un estanco, y tendré por colega al marido de Claudia.

La Sombra, riendo también.

No es eso. Badulaque, tú y yo podemos emprender un trabajo común, que nos distraiga, y al mismo tiempo nos sostenga el espíritu á constante altura sobre las miserias humanas.

Federico.

Nos haremos pastores, marchándonos á una región distante y sosegada, donde impere la verdad absoluta.

La Sombra.

Eso es.

Federico.

¿Y dónde se toma billete para ese viaje? Porque yo estoy dispuesto á irme ahora mismo contigo.

La Sombra, con acento revelador.