JORNADA QUINTA

ESCENA PRIMERA

La misma decoración de la escena VIII de la segunda jornada. En el gabinete de la izquierda, mesa puesta con dos cubiertos. Anochece. Luz artificial.

Federico, que entra cabizbajo y sombrío; Felipa, tras él, esperando órdenes.

Felipa, para sí.

¡Virgen de Atocha, qué cara se trae hoy este señorito! Ni un reo en capilla la tiene peor. ¿Qué mosca le habrá picado?... ¡Ya; que apuntó mal anoche, y como las cartas no tienen entrañas...! ¡Lástima de hombre, entregado á un vicio tan feo...!

Federico, para sí.

Vengo prevenido. Si ese trasto nos acecha esta noche á la salida, le dejo seco. (Alto.) Dime, Felipa...

Felipa.