Federico, Augusta.
Augusta.
Perdis mío del alma... ¡Qué carita tienes tan, tan..., no sé cómo! ¿Has dormido mal anoche? ¿Por qué no fuiste á comer á casa? ¡Qué sola estuve, y qué triste! Pero ya tocan á olvidar penas pasadas. ¡Qué consuelo verte!... ¡Ah!, ¿sabes?... No sé por dónde empezar... Tantas cosas tengo que decirte, que las palabras se me enredan en la lengua. Lo primero: sabrás que Tomás fué á las Charcas.
Federico.
¿Solo?
Augusta.
Con Malibrán.
Federico.
¡Y tú tan tranquila!
Augusta.