Federico, con sequedad.

Vete á tu casa..., y pronto. (Da varias vueltas atontado, como buscando la salida, y por fin pasa al otro gabinete.) Al que se me ponga por delante le dejo seco... (Sale precipitadamente, sin sombrero. Las dos mujeres, aterrorizadas, no se atreven á detenerle.)

Augusta, corriendo detrás por el pasillo.

Se mata, se mata de seguro... ¡Dios tenga piedad de él y de mí!...

Felipa, corriendo detrás de su señora.

Va disparado: no le podemos seguir. (Baja la escalera.)

ESCENA VII

Calle obscura. Casas á la derecha: á la izquierda, vallas de madera y solares abiertos; en el fondo, un declive del terreno.

Augusta.

No veo nada. ¿Por dónde va?