Augusta.
Es furibunda madras... trista; dificilillo es de pronunciar, pero no hay más remedio que admitir la palabreja.
ESCENA V
Los mismos. Teresa Trujillo, de edad madura, vivaracha, el pelo pintado de rubio.
Augusta.
Las trae acabaditas de coger.
Teresa.
Vengo á buscarlas. (Saludando á todos.) Manolito, buenas noches. Jacinto, Federico, Marqués..., de fijo ustedes saben algo nuevo. Hoy me he leído una arroba de prensa. ¡Qué buena viene! Por supuesto, al que sostenga que no fué la madrastra, le diré que ha tomado dinero de los Cuadradistas.
Augusta.
Pues yo la defiendo, y de mí no creerá usted que me he vendido.