Yo no creo ni dejo de creer nada. Espero á que tú hables.
Augusta, para sí.
¡Confesar!... ¡Antes morir!... ¡Siento un pavor!... (Alto.) Pues te diré: extraño mucho que des asentimiento á esas infamias.
Orozco, flemáticamente.
Luego es falso lo que se dice.
Augusta.
¿Y lo dudas?
Orozco.
No afirmo ni niego. Aplazo mi juicio, porque te veo cohibida por el temor y te incito á sosegarte y reflexionar. Tiemblas. Tu cara es como la de un muerto.
Augusta.