Teresa, picada.
¡Quiá!, siempre ha de llevarme la contraria. Si siguiéramos disputando, acabaríamos por reñir, como este par de tontos. (Por el Exministro y Villalonga.)
Infante, que sale con el Marqués de Cícero de la sala japonesa.
¿Qué rebullicio es este? Lo de siempre, discutiendo sobre cuál ha hecho más tonterías.
Monte Cármenes.
Diciéndoles que hay crisis, puede que se pongan de acuerdo.
Infante, interviniendo en la disputa.
Señores, cese la discordia. El Ministerio está de cuerpo presente.
Los disputadores no se aplacan; Infante y Monte Cármenes se ingieren en la discusión, y Orozco, Cícero, Teresa Trujillo, su esposo y su hijo les contemplan sonriendo. En la sala de la izquierda se quedan solos Augusta y Federico.
Augusta, en pie, airada.