Orozco.

No caigo en qué podrá ser. Dejémosle venir.

Augusta.

¡Qué trasto ese Joaquín!... No se parece nada á su hijo, que aunque mala cabeza y desordenado, tiene un fondo de caballerosidad que...

Orozco.

Es verdad. El papá es tal, que no tiene el diablo por donde desecharle.

Augusta.

Y abusa de tu bondad siempre que quiere. Mucho cuidado, Tomás; ponle mala cara cuando le recibas. Recuerda que Joaquín, hace dos años, después de explotarte indignamente, dijo de ti horrores.

Orozco.

Debemos perdonar las ofensas.