—Por ignorante, andas tan á ciegas en el asunto que podríamos llamar psico-fidelesco.
—¿Qué quieres decir?
—Ven acá, ganso. (Parándose ambos en mitad de la acera, con los cuellos de los gabanes levantados, y las manos en los bolsillos.) ¿Has leído á Braid?
—¿Y quién es Braid?
—El autor de la Neurypnología. Si no te enteras de nada. Pues te aseguro que veo en Fidela un caso de auto-sugestionismo. ¿Te ríes? Vamos; apuesto á que tampoco has leído á Liébault.
—Tampoco, hombre, tampoco.
—De modo que no tienes idea de los fenómenos de inhibición, ni de los que llamamos dinamogenia.
—¿Y qué tiene que ver esa monserga con...?
—Tiene que ver que Fidela... ¿No advertiste cómo se dormía esta noche? Pues se hallaba en estado de hipotaxia, que algunos llaman encanto, y otros éxtasis.
—Sólo he visto que tenía sueño la pobre...