—Pues hemos de prepararnos para el hecho con hechos, ¿entiendes?... Quiero decir que tengo que ir tomando medidas... Verás. El señor de Donoso me ha escrito hoy, asegurándome que ha cerrado el trato y que el hombre tiene prisa.
—Es natural.
—Y quiere llevarlo á paso de carga. Mejor: estos tragos, de una vez y por sorpresa. Cuando la gente se percate, ya está hecho. Excuso decirte que necesitamos prepararnos. Así me lo dice D. José, que comprendiendo las dificultades que en nuestra situación tristísima hallaríamos para esa preparación, me ofrece los recursos necesarios... Claro, en el caso presente acepto el favor... ¡Qué hombre, qué previsión, qué bondad!... Acepto, sí, por la seguridad de poder reintegrar pronto el anticipo. ¿Te vas enterando?
—Sí, señora. Habrá que...
—Sí... Veo que me entiendes. Tenemos que ir sacando...
—Ya sabe que me tiene á su disposición.
—Desde mañana te vas por casa todos los días. No sacaremos todo de golpe por no llamar la atención. Urgen los cubiertos de plata.
—Están en...
—En lo que estuvieren: lo mismo da.
—Calle de Espoz y Mina. Diez meses, si no recuerdo mal.