Los señores Ortega y Marcos, por el primer volumen publicado, demuestran lo mucho que han estudiado y lo mucho que saben de estas cuestiones, examinando la obra magna llevada a efecto por el sabio médico de Felipe II, Francisco de Valles (el Divino), como le calificara el Rey Prudente. Además de la biografía de Valles, en la que aparecen documentos de valor reconocido, hacen los autores un competente estudio de la Universidad Complutense, y analizan, al final, las doctrinas filosóficas de Valles, el influjo que tuvieron en las ideas antiguas y el que tienen en las modernas.

Merece la obra de los señores Marcos y Ortega la simpatía de los buenos, de los amantes del pasado nacional.

El Correo:

“Ardua tarea es la emprendida por los señores Ortega y Marcos, iniciada con la publicación del primer tomo de su “Biblioteca de los grandes filósofos españoles”. Anunciamos en el número anterior que dedicaríamos, si no el espacio que la obra se merece, alguna extensión para examinar al divino Valles, a quien dedican los autores su meritorio trabajo.

Nosotros suponemos a los señores Ortega y Marcos con la suficiente preparación para estudiar a nuestros más eminentes pensadores de todas las épocas. Hasta ahora nadie osó realizar tamaño plan.

Contamos, sí, con meritísimos trabajos acerca de determinados pensadores, llámense Luis Vives, Ramón Lull, Fox Morcillo, Fernando de Córdoba o Luis de León; pero una serie de estudios, con plan determinado, que ponga de manifiesto los conocimientos que en todos los ramos del saber legaron a la posteridad nuestros príncipes del saber, al rodar de los siglos; esto, repetimos, se hace ahora por vez primera. Y cierto que buena falta nos hacía resucitar las glorias de aquellos portentosos varones, que al pasar por el suelo patrio marcaron huella imperecedera. Los señores Ortega y Marcos, jóvenes con arrestos sobrados, sabrán dar cima a su obra y merecerán el aplauso de las futuras generaciones.

Necesitaríamos emborronar muchas cuartillas si hubiésemos de analizar por partes el Francisco de Valles. Pasando por alto el prólogo del doctor Bonilla y San Martín, preciado esquema de la obra filosófica del médico de Felipe II., hacemos resaltar la primera parte de la obra que los autores consagran a la biografía y bibliografía de Valles, las más completas hasta ahora, si bien en otra edición creemos que sea agrandada. A la fe de bautismo y otros preciados e inéditos documentos que insertan los señores Ortega y Marcos, añadirán otros no menos valiosos, cuya existencia auguramos. Para resaltar la figura de Valles, no pudieron dejar de hablar los autores del medio ambiente de Valles, y para ello consagran un extenso capítulo a estudiar la Universidad de Alcalá, cuna del biografiado para la ciencia, y donde hoy reposan sus cenizas venerandas.

La segunda parte del libro va dedicada al análisis de las doctrinas del filósofo de Covarrubias. Todos los esfuerzos dedican los autores a dar a conocer la independencia de criterio de Valles, advertida ya por Laverde, Menéndez y Pelayo y otros de nuestros historiadores, aunque no desmenuzada como en la obra presente. Relacionan los autores con las demás escuelas del siglo XVI las doctrinas defendidas por el médico de Felipe II, marcando bien sus tendencias conciliadoras entre Platón y Aristóteles, si bien resaltan su peripatetismo y a veces su amor a las teorías de la Escolástica, y, en suma, no dejan punto de contacto con otros filósofos españoles, que no quede debidamente marcado en su obra.

Por todo ello, a lo que hemos de añadir la buena presentación de la obra, por sus condiciones tipográficas, no dudamos que tendrá aceptación, pues consideramos que obra de esta índole no debiera faltar a nadie que se precie de conocer algo siquiera de lo que constituyó la ciencia española en el siglo XVI.

Felicitamos sinceramente a los señores Ortega y Marcos y deseámosles muchos éxitos como el obtenido con este su primer libro.