El Debate:
“Los señores Ortega y Marcos han emprendido una labor tan ardua como digna de loa: la publicación de una Biblioteca filosófica.
Todo lo que tienda a facilitar la lectura de nuestros GRANDES FILÓSOFOS, trasladando sus doctrinas de los apergaminados infolios no abundantes y molestos de manejar, merece aplauso.
¿Qué razón tuvieron los señores Marcos y Ortega para comenzar por Valles?
Lo ignoramos, y los autores no nos la explican.
La división en biografía, bibliografía y análisis de las obras es lógico y admisible. Así como muy oportuna la adición de apéndices que contienen capítulos de las obras originales, en los cuales podemos juzgar del estilo, de las dotes de exposición y aun del latín del filósofo médico.
Desde luego la parte de más interés bajo el punto de vista filosófico es la tercera, en que se exponen y comentan las opiniones de Valles.
Con fidelidad y cierta perspicuidad lo consiguen hacer los coleccionadores. Mas sin reducirlas a un cuerpo científico, y por ende, sistemático.
Parecía lo natural que se hubiesen ajustado a las divisiones tradicionales entre los escolásticos, que no son artificiales por cierto, antes fundadas en la realidad. Así habríamos sabido con menos trabajo qué opina Valles en Dialéctica, en Criteriología, en Ontología, en Cosmología, en Psicología, en Teodicea y en Ética.
Los señores Ortega y Marcos optan por englobar en el análisis cuestiones que pertenecen a los comentarios relativos, verbigracia, a las influencias que sufrió Valles, al estado de las ciencias filosóficas en sus días, a lo que añadió, al caudal científico anteriormente existente, a su ortodoxia, etcétera, etc. Todo esto aparte y detrás de un resumen completo y metódico de las teorías del Divino, habría estado muy en su punto, y de ello hubiese podido juzgar con conocimiento de causa el lector. Ahora, y tal y como se le ofrece, difícil le será si no tiene hechos estudios profundos y contraída costumbre; ésta y aquéllos no presumibles en el vulgo intelectual a que la colección se destina.