“Ignacio, solo y entregado a sus propias fuerzas, quiso un día realizar y cumplir lo que no habían realizado y cumplido los siglos de fe y las cruzadas de Europa.”

De aquí que el Pontífice Paulo III le llame: “varón lleno del Espíritu Santo e insigne en el don de la sabiduría”.

Avezado Ignacio a las prácticas militares, se figuraba a Jesucristo como un general que combatía por el triunfo de la gloria divina, invitando a todos los hombres a colocarse bajo su enseña; y de aquí le provino el deseo de formar un ejército, del que Jesús fuese el Jefe y el Emperador, teniendo por divisa: Ad Majorem Dei Gloriam, y cuya misión principal fuese la salvación de los hombres. He aquí la imagen perfecta de Ignacio al fundar la Compañía, y he aquí, con él, una de las figuras más relevantes de aquel siglo de portentos y milagros, por lo que se le llamó de Oro.

Pero Ignacio escribió el libro de los Ejercicios Espirituales, libro que se puede llamar arte de convertir al pecador, y que se separa de todos los caminos trillados para conducir a la perfección, fruto de una idea profunda, de una emanación divina, que ha producido grandes resultados.

Y este libro, que se apodera del hombre en las mantillas del pecado, le subyuga, le impulsa a salir del mundo y le coloca, trémulo y palpitante, en manos de la Divinidad, está lleno de filosofía, que es lo que nos proponemos estudiar en este nuestro pobre trabajo, y en los sucesivos capítulos, para ver si puede figurar, con méritos bastantes, entre los grandes filósofos españoles.

CAPÍTULO II

Por qué es filósofo San Ignacio.—Su intuición de la belleza intelectual y moral.—Fecundidad de sus verdades psicológicas.—Abstrae para ser más claro.—La doctrina evangélica, compatible con los progresos de la civilización.

Si entráramos a estudiar los orígenes de la Filosofía para responder al primer punto de este capítulo, tendríamos que remontarnos a épocas bien lejanas, ya que, según Balmes[94], ésta fué comunicada al primer hombre, y, según un autor de la autoridad del señor García Luna, “la Filosofía de la Historia es creación de época harto reciente. Herodoto y Tucídides se ciñeron a contar los acontecimientos; Tito Livio y Diodoro aplicaron ya el raciocinio a los sucesos que referían; por fin, la idea de averiguar si la Humanidad obedece en su desenvolvimiento, en el tiempo y en el espacio, a una ley invariable, empieza a manifestarse en el libro de Vico, y es asunto, en adelante, de las meditaciones de Herder, Hégel y Shlegel”[95].

Ahora bien; la Filosofía es debida al anhelo de saber las causas, y ese anhelo nace en el hombre cuando ya le son conocidas aquéllas y los fenómenos que las producen.

Ancillon dice de la Filosofía que “consiste en separar los principios y las ideas eternas de las formas de que están revestidas”.