¡Y cómo nos demuestra nuestro Santo el libre albedrío del hombre cuando dice que Dios da al hombre el conocimiento perfecto del bien y del mal, del pecado y de la virtud, para que él escoja, y poniendo en su conocimiento cuál es el premio a la virtud y al bien obrar y el castigo al pecado y al vicio!
Además, expone las ideas superiores al orden sensible para que, conociéndolas, las amemos y amándolas las sigamos.
Claro es que, cuántas veces sucede que, estando inclinados por el sentimiento a un acto, procedemos de modo contrarío, como cuando cumplimos con nuestro deber, a pesar del impulso de la pasión, de la pereza, etcétera.
Y que la voluntad racional es libre, también nos lo dice el autor de los Ejercicios, ya que da a entender que la libertad es no sólo la ausencia de toda coacción, sino también de toda necesidad intrínseca, y para que haya libertad, no basta que nadie nos fuerce en lo exterior, sino que es preciso, además, que no haya en nosotros ninguna necesidad intrínseca que nos impulse a obrar o querer de una manera determinada.
Y esta libertad que excluye, no sólo la violencia, sino también la necesidad intrínseca, se llama libertad de albedrío.
El hombre goza de libertad omnímoda para todos sus actos y de un libre albedrío absoluto, y, por ende, puede escoger la senda de la virtud o el camino del pecado.
Bien es verdad que hay en nosotros una necesidad intrínseca—que es la que nos pone de manifiesto al hablar del Juicio particular y del universal—, la de dar cuenta de nuestros actos al Soberano Juez: mas ello no nos cohibe en nada para nuestro modo de proceder, ya que nos dió un alma, una conciencia y un corazón, para pensar, sentir y amar.
Por todo ello, bien claro se ve cuán grande fuerza tienen y cuán fecundas son las verdades psicológicas de nuestro Santo filósofo, pues, con tanta sencillez como falta de conocimientos científicos, supo poner los jalones de una ciencia que todos la reputan como difícil, cuando en realidad es la más fácil, si se atiende a lo que es el raciocinio y al análisis, como es la Filosofía.
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Es la abstracción aquella facultad por la cual vemos lo general en lo particular, es decir, el acto por el que la mente percibe la ley constante a través de los fenómenos variables.