El filósofo entiende por abstraer una idea, adquirirla de cuantas cosas ve fuera de sí y la toma como un principio de la multiplicidad que sus sentidos le ofrecen, llevándole a la unidad que solamente la humana inteligencia es capaz de comprender.

Hay que tener en cuenta que el lenguaje filosófico y su nomenclatura es tan vario porque responde a los distintos aspectos en que se estudian y consideran las facultades del intelecto.

La abstracción no es patrimonio de un solo sentido, sino de todos, según asegura Laromiguière[137], pues cada uno de ellos abstrae de los cuerpos la cualidad que le corresponde, y así vemos cómo los ojos perciben el color; los oídos, el sonido, y el tacto, el calor y el frío, etc., sin que ninguno de ellos pueda darnos más cualidades que las que le corresponden.

De esta manera obran de por sí, y el hombre puede distribuír en cinco especies todos los objetos sensibles, llegándose a decir, según esas premisas, que el cuerpo humano es una máquina para abstraer, y, realmente, así es.

Veámoslo: No pueden los ojos sino hacer abstracción de los colores, y, para que esto no sucediese, menester sería que los viera confundidos con los sonidos y los sabores.

Autores hay, sin embargo, que sostienen que es la mente la que siempre abstrae, aunque, en casos como el que hemos mencionado, se valga de los órganos de la sensibilidad, lo que podemos denominar análisis.

El tantas veces citado Laromiguière encarece las ventajas de la abstracción, diciendo que “si la aplicamos con tino a las varias cualidades de los objetos, lograremos conocerlas, y, al mismo tiempo, el orden que en ellas reina, esto es, que llegaremos a conocer los objetos tales como existen en la realidad, y la abstracción se convertirá en análisis”[138].

Evidente es, desde luego, que la disposición de nuestros sentidos responde a que cada uno de ellos se adapte al conocimiento de una cualidad especial, puesto que no es posible que la mente se fije, a un mismo tiempo, en todos los objetos, por ser limitada, teniendo que separar unas cualidades de otras para mejor conocer todas y cada una de ellas.

Y así lo vemos en las ciencias, por ejemplo; pues la Geometría estudia tan sólo la extensión, y no los colores ni los sonidos; la Óptica aprecia los colores y las leyes de la luz; la Acústica se ocupa de los sonidos; la Psicología estudia al hombre en los fenómenos de su vida intelectual; la Medicina, en su vida orgánica, etc., etc.

De ahí que se haya dicho, y con bien de razón, que el hombre es un ser tan complejo, que, para estudiar el origen de su naturaleza, ha menester reunir todas las ciencias y formar una verdadera enciclopedia.