Y como aquello le oyó nuestro capitan, y tan alterado, no le replicó más en ello, y con cara alegre le dijo:
—«Hora es que Vuestra Majestad y nosotros nos vamos.»
Y el Montezuma respondió que era bien, é que porque él tenia que rezar é hacer ciertos sacrificios en recompensa del gratlatlacol, que quiere decir pecado que habia hecho en dejarnos subir en su gran cu é ser causa de que nos dejase ver sus dioses, é del deshonor que les hicimos en decir mal dellos, que ántes que se fuese que lo habia de rezar é adorar.
Y Cortés le dijo:
—«Pues que así es, perdone, señor.»
É luego nos bajamos las gradas abajo, y como eran ciento y catorce, é algunos de nuestros soldados estaban malos de bubas ó humores, les dolieron los muslos de bajar.
Y dejaré de hablar de su adoratorio, y diré lo que me parece del circuito y manera que tenia; y si no lo dijere tan al natural como era, no se maravillen, porque en aquel tiempo tenia otro pensamiento de entender en lo que traiamos entre manos, que era en lo militar y lo que mi capitan Cortés me mandaba, y no en hacer relaciones.
Volvamos á nuestra materia. Paréceme que el circuito del gran cu seria de seis muy grandes solares de los que dan en esta tierra, y desde abajo hasta arriba, adonde estaba una torrecilla, é allí estaban sus ídolos, va estrechando, y en medio del alto cu hasta lo más alto dél van cinco concavidades á manera de barbacanas y descubiertas sin mamparos; y porque hay muchos cues pintados en reposteros de conquistadores, é en uno que yo tengo, que cualquiera dellos al que los ha visto, podrá colegir la manera que tenian por defuera; mas lo que yo vi y entendí, é dello hubo fama en aquellos tiempos que fundaron aquel gran cu, en el cimiento dél habian ofrecido de todos los vecinos de aquella gran ciudad oro é plata y aljófar é piedras ricas, é que le habian bañado con mucha sangre de indios que sacrificaron, que habian tomado en las guerras, y de toda manera de diversidad de semillas que habia en toda la tierra, porque les diesen sus ídolos victorias é riquezas y muchos frutos.
Dirán ahora algunos letores muy curiosos que cómo pudimos alcanzar á saber que en el cimiento de aquel gran cu echaron oro y plata é piedras de chalchihuis ricas, y semillas, y lo rociaban con sangre humana de indios que sacrificaban, habiendo sobre mil años que se fabricó y se hizo.
Á esto doy por respuesta que desde que ganamos aquella fuerte y gran ciudad y se repartieron los solares, que luego propusimos que en aquel gran cu habiamos de hacer la iglesia de nuestro patron é guiador señor Santiago, é cupo mucha parte de solar del alto cu para el solar de la santa iglesia, y cuando abrian los cimientos para hacerlos más fijos, hallaron mucho oro y plata y chalchihuis, y perlas é aljófar y otras piedras.