Y como Montezuma era cuerdo y no queria ver su ciudad puesta en armas ni alborotos, se lo dijo á Cortés segun y de la manera que pasaba, el cual alboroto sabia muy bien nuestro capitan y todos nosotros, mas no tan por entero como se lo dijo.

El consejo que sobre ello tomó era, que nos diese de su gente mejicana é iriamos sobre Tezcuco, y que le prenderiamos ó destruiriamos aquella ciudad é sus comarcas. É al Montezuma no le cuadró este consejo; por manera que Cortés le envió á decir al Cacamatzin que se quitase de andar revolviendo guerra, que será causa de su perdicion, é que le quiere tener por amigo, é que en todo lo que hubiere menester de su persona lo hará por él, é otros muchos cumplimientos.

É como el Cacamatzin era mancebo, y halló otros muchos de su parecer que le acudirian en la guerra, envió á decir á Cortés que ya habia entendido sus palabras de halagos, que no las queria más oir, sino cuando le viese venir, que entónces le hablaria lo que quisiese.

Tornó otra vez Cortés á le enviar á decir que mirase que no hiciese deservicio á nuestro Rey y señor, que lo pagaria su persona y le quitaria la vida por ello; y respondió que ni conocia á Rey ni quisiera haber conocido á Cortés, que con palabras blandas prendió á su tio.

Como envió aquella respuesta, nuestro capitan rogó á Montezuma, pues era tan gran señor, y dentro en Tezcuco tenia grandes caciques y parientes por capitanes, y no estaban bien con el Cacamatzin, por ser muy soberbio y malquisto; y pues allí en Méjico con el Montezuma estaba un hermano del mismo Cacamatzin, mancebo de buena disposicion, que estaba huido del propio hermano porque no le matase, que despues del Cacamatzin heredaba el reino de Tezcuco; que tuviese manera y concierto con todos los de Tezcuco que prendiesen al Cacamatzin, ó que secretamente le enviase á llamar, y que si viniese, que le echase mano y le tuviesen en su poder hasta que estuviese más sosegado; y que pues que aquel su sobrino estaba en su casa huido por temor del hermano, y le sirve, que le alce luego por señor, y le quite el señorio al Cacamatzin, que está en su deservicio y anda revolviendo todas las ciudades y caciques de la tierra por señorear su ciudad é reino.

Y el Montezuma dijo que le enviaria luego á llamar; mas que sentia dél que no querria venir, y que si no viniese, que se ternia concierto con sus capitanes y parientes que le prendan; y Cortés le dió muchas gracias por ello, y aun le dijo:

—«Señor Montezuma, bien podeis creer que si os quereis ir á vuestros palacios, que en vuestra mano está; que desde que tengo entendido que me teneis buena voluntad é yo os quiero tanto, que no fuera yo de tal condicion, que luego no os fuera acompañando para que os fuérades con toda vuestra caballería á vuestros palacios; y si lo he dejado de hacer, es por estos mis capitanes que os fueron á prender, porque no quieren que os suelte, y porque vuestra majestad dice que quiere estar preso por excusar las revueltas que vuestros sobrinos traen por haber en su poder esta ciudad é quitaros el mando.»

Y el Montezuma dijo que se lo tenia en merced, y como iba entendiendo las palabras halagüeñas de Cortés é via que lo decia, no por soltalle, sino probar su voluntad: y tambien Orteguilla, su paje, se lo habia dicho á Montezuma, que nuestros capitanes eran los que le aconsejaron que le prendiese, é que no creyese á Cortés, que sin ellos no le soltaria.

Dijo el Montezuma á Cortés que muy bien estaba preso hasta ver en qué paraban los tratos de sus sobrinos, y que luego queria enviar mensajeros á Cacamatzin rogándole que viniese ante él, que le queria hablar en amistades entre él y nosotros; y le envió á decir que de su prision que no tenga él cuidado, que si se quisiese soltar, que muchos tiempos ha tenido para ello, y que Malinche le ha dicho dos veces que se vaya á sus palacios, y que él no quiere, por cumplir el mandado de sus dioses, que le han dicho que se esté preso, y que si no lo está, luego será muerto; y que esto que lo sabe muchos dias há de los papas que están en servicio de los ídolos: y que á esta causa será bien que tenga amistad con Malinche y sus hermanos.

Y estas mismas palabras envió Montezuma á decir á los capitanes de Tezcuco, cómo enviaba á llamar á su sobrino para hacer las amistades, y que mirase no le trastornase su seso aquel mancebo para tomar armas contra nosotros.