El capitan Cortés, un caballo castaño zaino, que luego se le murió en San Juan de Ulúa.

Pedro de Albarado y Hernando Lopez de Ávila, una yegua castaña muy buena, de juego y de carrera, y de que llegamos á la Nueva-España el Pedro de Albarado le compró la mitad de la yegua, ó se la tomó por fuerza.

Alonso Hernandez Puertocarrero, una yegua rucia de buena carrera, que le compró Cortés por las lazadas de oro.

Juan Velazquez de Leon, otra yegua rucia muy poderosa, que llamábamos la Rabona, muy revuelta y de buena carrera.

Cristóbal de Olí, un caballo castaño oscuro, harto bueno.

Francisco de Montejo y Alonso de Ávila, un caballo alazan tostado: no fué para cosa de guerra.

Francisco de Morla, un caballo castaño oscuro, gran corredor y revuelto.

Juan de Escalante, un caballo castaño claro, tresalvo, no fué bueno.

Diego de Ordás, una yegua rucia, machorra, pasadera aunque corria poco.

Gonzalo Dominguez, un muy extremado jinete, un caballo castaño oscuro muy bueno y grande corredor.