Y otro dia sábado, víspera de Pascua, vinieron muchos indios que envió un principal que era gobernador de Montezuma, que se decia Pitalpitoque, que despues le llamamos Ovandillo, y trujeron hachas y adobaron las chozas del capitan Cortés y los ranchos que más cerca hallaron, y les pusieron mantas grandes encima, por amor del sol, que era cuaresma é hacia muy gran calor, y trujeron gallinas y pan de maíz y ciruelas, que era tiempo dellas, y paréceme que entónces trujeron unas joyas de oro, y todo lo presentaron á Cortés, é dijeron que otro dia habia de venir un gobernador á traer más bastimento. Cortés se lo agradeció mucho y les mandó dar ciertas cosas de rescate, con que fueron muy contentos.

Y otro dia, Pascua santa de Resurreccion, vino el gobernador que habian dicho, que se decia Tendile, hombre de negocios, é trujo con él á Pitalpitoque, que tambien era persona entre ellos principal, y traia detrás de sí muchos indios con presentes y gallinas y otras legumbres, y á estos que los traian mandó Tendile que se apartasen un poco á un cabo, y con mucha humildad hizo tres reverencias á Cortés á su usanza, y despues á todos los soldados que más cercanos nos hallamos.

Y Cortés les dijo con nuestras lenguas que fuesen bien venidos, y los abrazó, y les mandó que esperasen y que luego les hablaria, y entre tanto mandó hacer un altar lo mejor que en aquel tiempo se pudo hacer, y dijo misa cantada fray Bartolomé de Olmedo, y la beneficiaba el Padre Juan Diaz, y estuvieron á la misa los dos gobernadores y otros principales de los que traian en su compañía; y oido misa, comió Cortés y ciertos capitanes de los nuestros y los dos indios criados del gran Montezuma.

Y alzadas las mesas, se apartó Cortés con las dos nuestras lenguas doña Marina y Jerónimo de Aguilar y con aquellos caciques, y les dijimos cómo éramos cristianos y vasallos del mayor señor que hay en el mundo, que se dice el Emperador don Cárlos, y que tiene por vasallos y criados á muchos grandes señores, y que por su mandado veniamos á aquestas tierras, porque há muchos años que tienen noticia dellas y del gran señor que les manda, y que lo quiere tener por amigo y decille muchas cosas en su Real nombre, y cuando las sepa é haya entendido se holgará dello, y para contratar con él y sus indios y vasallos de buena amistad, y queria saber dónde manda que se vean y se hablen.

Y el Tendile le respondió algo soberbio, y le dijo:

—«Aún agora has llegado y ya le quieres hablar; recibe agora este presente que te damos en su nombre, y despues me dirás lo que te cumpliere.»

Y luego sacó de una petaca, que es como caja, muchas piezas de oro y de buenas labores y ricas, y más de diez cargas de ropa blanca de algodon y de pluma, cosas muy de ver, y otras joyas que ya no me acuerdo, como há muchos años, y tras esto mucha comida, que eran gallinas de la tierra, fruta y pescado asado.

Cortés las recibió riendo y con buena gracia, y les dió cuentas de diamantes torcidas y otras cosas de Castilla; y les rogó que mandasen en sus pueblos que viniesen á contratar con nosotros, porque él traia muchas cuentas á trocar á oro, y le dijeron que así lo mandarian.

Segun despues supimos, estos Tendile y Pitalpitoque eran gobernadores de unas provincias que se dicen Cotastlan, Tustepeque, Guazpaltepeque, Tlatalteteclo, y de otros pueblos que nuevamente tenian sojuzgados; y luego Cortés mandó traer una silla de caderas con entalladuras muy pintadas y unas piedras margajitas que tienen dentro en sí muchas labores, y envueltas en unos algodones que tenian almizcle porque oliesen bien, y un sartal de diamantes torcido y una gorra de carmesí con una medalla de oro, y en ella figurado á San Jorge, que estaba á caballo con una lanza y parecia que mataba á un dragon: y dijo á Tendile que luego enviase aquella silla en que se asiente el Sr. Montezuma para cuando le vaya á ver y hablar Cortés, y que aquella gorra que la ponga en la cabeza, y que aquellas piedras y todo lo demás le mandó dar el Rey nuestro señor, en señal de amistad, porque sabe que es gran señor, y que mande señalar para qué dia y en qué parte quiere que le vaya á ver.

Y el Tendile le recibió y dijo que su señor Montezuma es tan gran señor, que se holgara de conocer á nuestro gran Rey, y que le llevará presto aquel presente y traerá respuesta.