Dejemos de platicar más desto, y digamos cómo el coronista Gómora dice en su historia que por no entender bien el Cristóbal de Olí á los naguatatos é intérpretes se volvia del camino de Guacachula, creyendo que era trato doble contra nosotros; y no fué ansí como dice, sino que los más principales capitanes de los del Narvaez, como les decian otros indios que estaban grandes escuadrones de mejicanos juntos y más que en lo de Méjico y Obtumba, y que con ellos estaba el señor de Méjico, que se decia Guatemuz, que entónces le habian alzado por Rey, como habian escapado tan mal parados de lo de Méjico, tuvieron grande temor de entrar en aquellas batallas, y por esta causa convocaron al Cristóbal de Olí que se volviese, y aunque todavía porfiaba de ir adelante, esta es la verdad.
Y tambien dice que fué el mismo Cortés á aquella guerra cuando el Cristóbal de Olí se volvia; no fué ansí, que el mismo Cristóbal de Olí, maestre de campo, es el que fué, como dicho tengo.
Tambien dice dos veces que los que informaron á los de Narvaez cómo estaban los muchos millares de indios juntos, que fueron los de Guaxocingo, cuando pasaban por aquel pueblo.
Tambien digo que se engañó, porque claro está que para ir desde Tepeaca á Cachula no habian de volver atrás por Guaxocingo, que era ir como si estuviésemos agora en Medina del Campo, y para ir á Salamanca tomar el camino por Valladolid; no es más lo uno en comparacion de lo otro.
Y dejemos ya esta materia, y digamos lo que más en aquel instante aconteció, é fué que vino un navío al puerto del peñol del Nombre-Feo, que se decia el Tal de Bernal, junto á la Villa-Rica, que venia de lo de Pánuco, que era de los que enviaba Garay, y venia en él por capitan uno que se decia Camargo, y lo que pasó adelante diré.
CAPÍTULO CXXXIII.
CÓMO APORTÓ AL PEÑOL Y PUERTO QUE ESTÁ JUNTO Á LA VILLA-RICA UN NAVÍO DE LOS DE FRANCISCO GARAY, QUE HABIA ENVIADO Á POBLAR EL RIO DE PÁNUCO, Y LO QUE SOBRE ELLO MÁS PASÓ.
Estando que estábamos en Segura de la Frontera, de la manera que en mi relacion habrán oido, vinieron cartas á Cortés cómo habia aportado un navío de los que el Francisco de Garay habia enviado á poblar á Pánuco, é que venia por capitan uno que se decia Fulano Camargo, y traia sobre sesenta soldados, y todos dolientes y muy amarillos é hinchadas las barrigas, y que habian dicho que otro capitan que el Garay habia enviado á poblar á Pánuco, que se decia Fulano Álvarez Pinedo, que los indios del Pánuco lo habian muerto, y á todos los soldados y caballos que habia enviado á aquella provincia, y que los navíos se los habian quemado; y que este Camargo, viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo, y se vino á socorrer á aquel puerto, porque bien tenia noticia que estábamos poblados allí, y á causa que por sustentar las guerras con los indios no tenian qué comer, y venian muy flacos y amarillos é hinchados; y más dijeron, que el capitan Camargo habia sido fraile dominico, é que habia hecho profesion; los cuales soldados, con su capitan, se fueron luego su poco á poco á la villa de la Frontera, porque no podian andar á pié de flacos; y cuando Cortés los vió tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, harto teniamos que curar en ellos; al Camargo hizo mucha honra, y á todos los soldados, y tengo que el Camargo murió luego, que no me acuerdo bien qué se hizo, y tambien se murieron muchos soldados; y entónces por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panzaverdetes, porque traian las colores de muertos y las barrigas muy hinchadas.
Y por no me detener en contar cada cosa en qué tiempo y lugar acontecian, pues eran todos los navíos que en aquel tiempo venian á la Villa-Rica del Garay, y puesto que se vinieron los unos de los otros un mes delanteros, hagamos cuenta que todos aportaron á aquel puerto, agora sea un mes ántes los unos que los otros; y esto digo porque vino luego un Miguel Diaz de Auz, aragones, por capitan de Francisco de Garay, el cual le enviaba para socorro al capitan Fulano Álvarez Pinedo, que creia que estaba en Pánuco; y como llegó al puerto del Pánuco, y no halló ni pelo de la armada de Garay, luego entendió por lo que vido que le habian muerto; porque al Miguel Diaz le dieron guerra, luego que llegó con un navío, los indios de aquella provincia, y por aquel efeto vino á aquel nuestro puerto y desembarcó sus soldados, que eran más de cincuenta, y más siete caballos, y se fué luego para donde estábamos con Cortés; y este fué el mejor socorro y al mejor tiempo que le habiamos menester.
Y para que bien sepan quién fué este Miguel Diaz de Auz, digo yo que sirvió muy bien á su majestad en todo lo que se ofreció en las guerras y conquistas de la Nueva-España, y este fué el que trajo pleito, despues de ganada la Nueva-España, con un cuñado de Cortés, que se decia Andrés de Barrios, natural de Sevilla, que llamábamos el danzador, sobre el pleito de la mitad de Mestitan, que se sentenció despues con que le dén la parte de lo que rentare el pueblo, más de dos mil y quinientos pesos de su parte, con tal que no entre en el pueblo por dos años, porque en lo que le acusaban era que habia muerto ciertos indios en aquel pueblo y en otros que habian tenido.