Dejemos de hablar del Salvatierra, é diré cómo el Narvaez envió á requerir á nuestro capitan é á todos nosotros con unas provisiones que decian que eran traslados de los originales que traia para ser capitan por el Diego Velazquez; las cuales enviaba para que nos las notificase escribano, que se decia Alonso de Mata, el cual despues, el tiempo andando, fué vecino de la Puebla, que era ballestero; é enviaba con el Mata á otras tres personas de calidad.
É dejallo he aquí, así al Narvaez como á su escribano, é volveré á Cortés, que como cada dia tenia cartas é avisos, así de los del real de Narvaez como del capitan Gonzalo de Sandoval, que quedaba en la Villa-Rica, é le hizo saber que tenia consigo cinco soldados, personas muy principales é amigos del licenciado Lúcas Vazquez de Aillon, que es el que envió preso Narvaez á Castilla ó á la isla de Cuba; é la causa que daban por que se vinieron del real de Narvaez fué, que pues el Narvaez no tuvo respeto á un oidor del Rey, que ménos se lo ternia á ellos, que eran sus deudos; de los cuales soldados supo el Sandoval muy por entero todo lo que pasaba en el real de Narvaez é la voluntad que tenia, porque decia que muy de hecho habia de venir en nuestra busca á Méjico para nos prender.
Pasemos adelante, y diré que Cortés tomó luego consejo con nuestros capitanes é todos nosotros los que sabia que le habiamos de ser muy servidores, é solia llamar á consejo para en casos de calidad, como estos; é por todos fué acordado que brevemente, sin más aguardar cartas ni otras razones, fuésemos sobre el Narvaez, é que Pedro de Albarado quedase en Méjico en guarda del Montezuma con todos los soldados que no tuviesen buena disposicion para ir á aquella jornada; é tambien para que quedasen allí las personas sospechosas que sentiamos que serian amigos del Diego Velazquez é de Narvaez; é en aquella sazon, é ántes que el Narvaez viniese, habia enviado Cortés á Tlascala por mucho maíz, porque habia mala sementera en tierra de Méjico por falta de aguas; porque teniamos muchos naborías é amigos del mismo Tlascala, habíamoslo menester para ellos; é trujeron el maíz que he dicho, é muchas gallinas é otros bastimentos, los cuales enviamos al Pedro de Albarado, é aún le hicimos unas defensas á manera de mamparos é fortaleza con arte ó falconete, é cuatro tiros gruesos é toda la pólvora que teniamos, é diez ballesteros é catorce escopeteros é siete caballos, puesto que sabiamos que los caballos no se podrian aprovechar dellos en el patio donde estaban los aposentos; é quedaron por todos los soldados contados, de á caballo, y escopeteros é ballesteros, ochenta y tres.
Y como el gran Montezuma vió é entendió que queriamos ir sobre el Narvaez, é como Cortés le iba á ver cada dia é á tenelle palacio, jamás quiso decir ni dar á entender cómo el Montezuma ayudaba al Narvaez é le enviaba oro é mantas é bastimentos.
Y de una plática en otra, le preguntó el Montezuma á Cortés que dónde queria ir, é para qué habia hecho ahora de nuevo aquellos pertrechos é fortaleza, é que cómo andábamos todos alborotados; é lo que Cortés le respondió é en qué se resumió la plática diré adelante.
CAPÍTULO CXV.
CÓMO EL GRAN MONTEZUMA PREGUNTÓ Á CORTÉS QUE CÓMO QUERIA IR SOBRE EL NARVAEZ, SIENDO LOS QUE TRAIA DOBLADOS MÁS QUE NOSOTROS, Y QUE LE PESARIA MUCHO SI NOS VINIESE ALGUN MAL.
Como estaba platicando Cortés con el gran Montezuma, como lo tenian de costumbre, dijo el Montezuma á Cortés:
—«Señor Malinche, á todos vuestros capitanes é compañeros os veo andar desasosegados, é tambien he visto que no me visitais sino de cuando en cuando; é Orteguilla el paje me dice que quereis ir de guerra sobre esos vuestros hermanos que vienen en los navíos, é que quereis dejar aquí en mi guarda al Tonatio; hacedme merced que me lo declareis, para que si yo en algo os pudiere servir é ayudar, lo haré de muy buena voluntad. É tambien, señor Malinche, no querria que os viniese algun desman, porque vos teneis muy pocos teules, y esos que vienen son cinco veces más; é ellos dicen que son cristianos como vosotros é vasallos de ese vuestro Emperador, é tienen imágenes y ponen cruz, é les dicen Misa, é dicen é publican que sois gentes que venistes huyendo de Castilla de vuestro rey y señor, é que os vienen á prender ó á matar; en verdad que yo no os entiendo. Por tanto, mirad primero lo que haceis.»
Y Cortés le respondió con nuestras lenguas doña Marina é Jerónimo de Aguilar, con un semblante muy alegre, que si no le ha venido á dar relacion dello, es como le quiere mucho y por no le dar pesar con nuestra partida, é que por esta causa lo ha dejado, porque así tiene por cierto que el Montezuma le tiene voluntad.