Y dejaré de contar cosas viejas, y diré cómo el Diego de Ordás, como era hombre de buenos consejos, viendo que á Cortés ya no le tenian acato ni se daban nada por él despues que vino Luis Ponce de Leon, y le habian quitado la gobernacion, y que muchas personas se le desvergonzaban y no le tenian en nada, le aconsejó que se sirviese como señor y se llamase señoría y pusiese dosel, y que no solamente se nombrase Cortés, sino don Hernando Cortés.

Tambien le dijo el Ordás que mirase que el factor fué criado del comendador mayor don Francisco de los Cóbos, que es el que manda á toda Castilla y que algun dia le habria menester al D. Francisco de los Cóbos, y que el mismo Cortés no estaba bien acreditado con su majestad ni con los de su Real consejo de Indias; y que no curase de matar al factor hasta que por justicia fuese sentenciado, porque habia grandes sospechas en Méjico que le queria despachar y matar en la misma jaula.

Y pues viene agora á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase adelante en esta mi relacion, por qué tan secretamente en todo lo que escribo, cuando viene á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado ni nombro D. Hernando Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan, salvo Cortés á boca llena.

La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan, y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido caballero Diego García de Paredes.

Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por su capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado vino trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de Cholula y mejicanos, y de Guacachula y de otras provincias que les ayudaron en las guerras.

Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman de Grijalva, y fué por capitan un hidalgo que se decia Baltasar Osorio, natural de Sevilla; y ansimismo envió á pacificar los pueblos de los zapotecas, que están en unas muy altas sierras, y fué por capitan un Alonso de Herrera, natural de Jerez, y este capitan fué de los soldados de Cortés; y por no contar al presente lo que cada uno destos capitanes hizo en sus conquistas, lo dejaré de decir hasta que venga á tiempo y sazon; é quiero hacer relacion de cómo en este tiempo falleció el Márcos de Aguilar, y lo que pasó sobre el testamento que hizo para que gobernase el tesorero.

CAPÍTULO CXCIV.

CÓMO MÁRCOS DE AGUILAR FALLECIÓ, Y DEJÓ EN EL TESTAMENTO QUE GOBERNASE EL TESORERO ALONSO DE ESTRADA, Y QUE NO ENTENDIESE EN PLEITOS DEL FACTOR NI VEEDOR NI DAR NI QUITAR INDIOS HASTA QUE SU MAJESTAD MANDASE LO QUE MÁS EN ELLO FUESE SERVIDO, SEGUN Y DE LA MANERA QUE LE DEJÓ EL PODER LUIS PONCE DE LEON.

Teniendo en sí la gobernacion Márcos de Aguilar, como dicho tengo, estaba muy ético y doliente y malo de bubas; los médicos le mandaron que mamase á una mujer de Castilla, y con leche de cabras se sostuvo cerca de ocho meses, y de aquella dolencia y calenturas que le dieron falleció, y en el testamento que hizo mandó que sólo gobernase el tesorero Alonso de Estrada, ni más ni ménos que tuvo el poder de Luis Ponce de Leon.

Y viendo el cabildo de Méjico é otros procuradores de ciertas ciudades, que en aquella sazon se hallaron en Méjico, que el Alonso de Estrada solo no podia gobernar tan bien como convenia, por causa que Nuño de Guzman, que habia dos años que vino de Castilla por gobernador de la provincia de Pánuco, se metia en los términos de Méjico y decia que eran sujetos de su provincia; é como venia furioso, é no miraba á lo que su majestad le mandaba en las provisiones que dello traia; porque un vecino de Méjico que se decia Pedro Gonzalez de Trujillo, persona muy noble, dijo que no queria estar debajo de su gobernacion, sino de la de Méjico, pues los indios de su encomienda no eran de los de Pánuco, y por otras palabras que pasaron, sin más ser oido, le mandó ahorcar; y demas desto, hizo otros desatinos, que ahorcó á otros españoles por hacerse temer, y no tenia acato ni se le daba nada por Alonso de Estrada el tesorero, aunque era gobernador, ni le tenia en la estima que era obligado.