É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios.
É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el otro Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el Juan de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte.
É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de ejércitos de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su muerte.
É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica y preeminente, murió de su muerte.
É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de Portillo, é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y vendió sus bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de santa vida.
É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é tuvo buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile francisco y fué buen religioso.
É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué persona rica y tuvo buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió por Dios, é se metió fraile dominico y fué muy buen religioso.
É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos despues se salió de la órden.
É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete, metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos y fué buen religioso.
Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja, é fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por Dios, é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é hizo una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida é se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado, é decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el Obispo D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera vida, é tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en su compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria.