Habiendo pertenecído á la tenebrosa asociación masónica durante los dos últimos años que he vivido en Europa, y siendo ella causa de todos mis males, convencido por mí mismo y arrepentidísimo de ello, me acojo de nuevo á nuestra Santa Iglesia Católica, cuya fe y enseñanza son el verdadero y único faro que nos guiará siempre al bien en esta tierra, preparándonos para alcanzar el cielo. Abjuro, pues, de todo corazón de tan satánica asociación y pido el más humilde perdón á todas aquellas personas é instituciones sagradas que por mi anterior conducta les haya ofendido, prometiendo con la gracia de Dios no volver á incurrir ya en tan grave error. La condeno también por ser contraria, no solamente á nuestro dogma religioso sino también á nuestras instituciones político-sociales españolas, bajo cuya bandera seré fiel hasta la muerte, execrando la actual rebelión, que es borrón y la ingratitud mayor que registrará la historia de Filipinas.—Hago pública mi retractación para mayor reparación de mis culpas y malos ejemplos, ante mi confesor el R. P. Antonio Rosell, S. J., y en presencia de los señores testigos que abajo firman, encomendándome á las oraciones de todos.—Manila, cuartel de Caballería, regimiento Lanceros de Filipinas, 31 de Caballería, á 17 de Enero de 1897.==Juan Luna.==Hay una rúbrica.==El Oficial de guardia, José Folla.==Hay una rúbrica.==El primer Teniente Ayudante, Miguel Díaz de Montiel.==Hay una rúbrica.

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Ilmo. y Revmo. Fray Bernardino Nozaleda.—Mi Reverendísimo Prelado: Teniendo presente su excesivo interés para mi desgraciado hermano Antonio, he querido ponerle en detalle de su embarque. De Bilibid salió sin atar y á pie con todos los demás hasta Capitanía, pues el Oficial, aunque le dijo que se fuera en su quiles que le preparamos, Antonio no creyó aceptarlo porque el Sr. Oficial no podía ir con él; nos han dejado hablar con él hasta embarcarse, que entonces fué siguiéndole mi hermano José; una vez á bordo le metieron con todos en un camarote de proa, en donde ya no le dejaron ver á José; pero al retirarse todos, uno de casa á quien se puede creer y á quien Antonio con extrañeza sin duda le enseñó las manos que le habían puesto esposas; esto, Reverendísimo Señor, nos ha partido el alma y lo lloramos mucho, ocultándolo á nuestra desconsolada madre, á quien sólo consolamos diciéndole y haciéndole ver la caridad de usted y bondad, como no dejamos de pedir á Nuestro Señor Jesucristo tenga compasión á mi pobre hermano.—Nos ha dejado su retrato dedicado á V. E. I., que le envío con ésta.—Una vez más le repito á V. E. I. nuestro eterno agradecimiento, y con lágrimas le suplico su bendición para esta su humilde servidora q. b. s. m.==Numeriana L., viuda de Ramírez.==Hay una rúbrica.

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Excmo. é Ilmo. Sr. Arzobispo de Manila, Fr. Bernardino Nozaleda.—Excmo. Sr. y venerable Prelado: Por conducto de mi hermana la Sra. Viuda de Ramírez, tengo el gusto de enviar á V. S. I. una copia de la solicitud de indulto que pienso elevar á S. M. la Reina, suplicándole respetuosomente la lea y me aconseje.—Seguro de los generosos sentimientos de V. S. I., atrévome á rogarle me preste su decidido apoyo, ya que en esta tremenda desgracia, á la que he sido arrastrado por la falsedad, me he visto casi abandonado, recibiendo sólo el gracioso apoyo de aquellas personas que tienen su bondad cimentada en la fe de Nuestro Señor.—Si con el corazón oprimido recuerdo á V. S. I., el dolor de una anciana madre, de una familia atribulada y llorosa, de una joven abandonada cuando iba á jurar ante la Iglesia la sinceridad de un afecto..... cierta mente movería su corazón hacia mí y nada serían ya los sufrimientos morales míos.—En esta cárcel estoy bien, y sin duda alguna debo mi relativo estado[6] á la bondad de V. S. I.—Pido siempre á Dios que de mí se apiade, y á V. S. I. su santa bendición para este su siervo agradecido, que con todo respeto B. S. M.==Antonio Luna.==Hay una rúbrica.==Cárcel de Barcelona, 7 de Mayo de 1897.


DOCUMENTO NÚM. 12

Relación del corresponsal del «Heraldo de Madrid» sobre Rizal.

Datos sobre los últimos momentos de Rizal, según noticias de D. Santiago Mataix, hoy director del Diario Universal, y entonces corresponsal del Heraldo de Madrid, publicados en este periódico.

«Manila 29 de Diciembre de 1896.—He logrado hablar breves instantes con Rizal antes de entrar en capilla.—El filibustero condenado á muerte, se me ha mostrado arrepentido de su intervención en los sucesos.—No soy—me dijo—lo que se ha querido dar á entender.—Visto de cerca, resulto muy pequeño, y sólo el encono de mis enemigos me ha hecho grande; en cuanto á mi pretendida malicia, sólo diré que he sido engañado hasta por los cocheros y los banqueros.—Si contra todos hubiera yo seguido los consejos del P. Nozaleda, cuyas lecciones he recibido hace años, no me vería hoy en esta situación.—Le hablé de su libro Noli me tangere, hacia el cual me mostró profundo desprecio.—En los breves momentos en que he podido hablar con él, y á pesar de su terrible situación, Rizal se ha mostrado amable, pero naturalmente, dentro de triste severidad.—Los jesuítas y el Deán de la catedral le prestaron asistencia espiritual.—Rizal aparece contrito, aunque relativamente sereno.—Rizal ha manifestado deseo de casarse con su amante in articulo mortis.