Como antes hemos indicado, ha de ponerse suma atención en que no aparezca durante las comidas nada que revele falta de aseo, y más vale pecar por sobra de pulcritud que por falta de ella; de ahí que se proscriban en absoluto los llamados obsequios, y que no se beba sin limpiarse los labios con la servilleta para que no quede empañada la copa, volviéndolos a limpiar después de haber bebido. Por igual motivo el enjuagarse la boca después de la comida no puede admitirse en buena sociedad; y al usar el mondadientes ha de procurarse que nadie fije en ello la atención, porque aunque cada cual lo crea cosa natural, le parece repugnante en los demás.

El café no debe tomarse en el mismo comedor, sino en otra pieza, y en este acto no hay orden de colocación ni marcada preferencia, pudiendo tener las conversaciones un carácter más animado y siéndoles permitido a los caballeros pasar de un punto a otro, y también a las señoras el levantarse para conversar mejor.


Almuerzos


Su utilidad

E

El almuerzo tiene muchas ventajas, pues permite a la señora de la casa agasajar a los amigos y conocidos sin molestas ceremonias y con escaso dispendio.