El anfitrión debe disponer los platos más delicados que pueda, teniendo en cuenta que una comida ha de corresponder más bien a la posición de los convidados que a la del que la da.

No ha de ponderar la calidad de los manjares, ni instar con persistencia.

Si hace servir champagne en el primer servicio, también deberá hacerlo en todos los demás.

Avisos a los comensales

Nadie ha de apoyarse en el respaldo de la silla, sino tener el cuerpo erguido.

Si el espacio es poco holgado, cada cual debe cuidar de no molestar a sus vecinos.

Las señoras procurarán que sus faldas no estorben a los que se sientan a su lado.

Un caballero atiende a las señoras inmediatas con cortesía y sin afectación.

Al criado no se le dan las gracias cuando sirve.

Si uno tiene que pedirle algo, no debe llamarle, sino hacerle una seña en el momento en que aquel mire hacia su lado.