El pescado debe comerse con tenedor y cuchillo de plata especiales; no con dos tenedores, como antiguamente, y mucho menos con un tenedor y una costra de pan.
Al comer espárragos se cortan las puntas con el cuchillo y se llevan a la boca con el tenedor, como se hace con los demás vegetales.
La pastelería se come siempre con el tenedor.
Los huesos de las cerezas, ciruelas, albaricoques, etc., se recogerán con la cucharilla o tenedor que se acerca a los labios para recibirlos y depositarlos luego en el borde del plato, cuidando de que esta operación pase desapercibida.
Cuando la fruta es de tamaño regular, es preferible separar en el plato la pulpa del hueso.
Deben comerse con tenedor las jaleas, los pudings, y, en general, todos los dulces cuya consistencia permita prescindir de la cuchara.
El queso se corta en pedacitos que se colocan con el cuchillo sobre otros de pan, que se llevan a la boca con los dedos.
Los convidados no se han de servir ellos mismos los postres, aunque se hallen puestos en la mesa, porque se colocan especialmente como adorno.
Los criados van presentándolos a los convidados en el mismo orden con que sirvieron la comida: si queda algún dulce en las fuentes, vuelven a dejarlas en la mesa.
No está bien hacer observaciones acerca de los platos que se sirven. Debe aceptarse todo cuanto ofrezca el anfitrión.