La metamorfosis de Porfirio Díaz, á partir de su primer período administrativo hasta el presente, es tan inesperada como la evolución de cualquier gusano despreciable que llega á convertirse en una multicolora espléndida mariposa.

Llegó á la presidencia tan pobre como un ratón de iglesia; pero tan mañoso como Ulises; completamente desacreditado y, á la vez, con un enorme capital de esperanzas y de recursos maquiavélicos; sin autoridad alguna, pero listo para forjarla con sus propios instrumentos; con poca experiencia, pero sabiendo que tenía por delante toda su existencia para la práctica de la política; sin prestigio nacional ni internacional, pero preparado para crearlo por medio de juegos de manos financieros y de artificiosos anuncios dándose bombo; falto de conocimientos de estadista, pero confiado en que la sabiduría del país gravitaría al rededor de su silla presidencial.

Inauguró su primer período apareciendo como un hombre tan sospechoso, que, según se complace él mismo en referirlo á sus amigos, al principio no encontró un comerciante que se atreviese á honrar su firma y á prestarle un peso para ayudar á los gastos de la administración.

Con frecuencia sucedía, cuando caminaba por la calle de San Francisco, en México, que sus amigos y conocidos apresuraban el paso para tomar una calle atravesada, ó entraban en algún establecimiento para evitar su saludo.

Por intuición adivinó que para gobernar con buen éxito dentro de la esfera del despotismo, es necesario seguir al pie de la letra el aforismo de Maquiavelo que dice: “No es necesario que el príncipe posea todas las virtudes que he enumerado; pero es indispensable que parezca que las posee.”[14]

Y consecuente con este principio, el lobo se vistió la piel del cordero, con lo que engañó tanto á los mentecatos como á los sabihondos.

El diagrama siguiente demuestra la evolución de los sendos períodos presidenciales de Porfirio Díaz:

De 1876 á 1880—primer período—Presidente revolucionario.

De 1880 á 1884—interregno del Gral. González.

De 1884 á 1888—segundo período—Protector.

De 1888 á 1892—tercer período—Cónsul.

De 1892 á 1896—cuarto período—Cónsul vitalicio.

De 1896 á 1900—quinto período—Ungido Jefe Supremo.

De 1900 á 1904—sexto período—Emperador.

De 1904 á 1910—séptimo período—Gran Mogol.

La gradación desde presidente revolucionario hasta Gran Mogol escandalizará á los ignorantes, pero merece que se la considere con detenimiento.

Para llegar á la cima de la escala ascendente se necesitaban treinta años de labor infatigable de corrosiva destrucción de todas las libertades del pueblo mexicano, por las cuales había luchado durante más de doce lustros. Porfirio Díaz sólo necesitó la mitad de ese tiempo para destruirlas. Fué una operación completamente secreta, como el trabajo de la polilla que va carcomiendo interiormente la troza de madera, sin que sea posible notarlo desde el exterior.