—Está bien.
Marchó Ituarte al suplicio; pero antes se volvió á Terán y le dijo:
—¡Asesino!
Llegó su vez á Cueto.
—¿Es Vd. Don Francisco Cueto?
—Lo sabe Vd. tan bien como yo.
—¡Fusílenlo! prorrumpió Terán.
—Creo, dijo Cueto, que si soy culpable de algún delito, se me debe juzgar antes. ¿De qué se me acusa?
—Está Vd. conspirando.
—En ese caso que se me consigne á un juez, que debe ser el Juez de Distrito.