—Sí, he vuelto a encontrarme con ella.

—¿Dónde?

—Allí, en esa misma casa, volví a verla muchas veces, respondió Julio con dulzura.

—¿Y ya te habrás enamorado? Recuerdo, sin embargo, que te proponías no hacer nada para volverla a ver.

—Nada hice. Pero la quiero, ahora, mucho más que a mi vida misma.

—¿Y si ella te dejara?

—Nada haría para retenerla.

—¿Y eso cómo se explica?

—Pero si dejara de verla, lo mismo me daría morir. Ya no habrá nunca otra mujer en mi corazón.

—Pero no dices quien es. No, no importa... De modo que tu "flirt" con Adriana no tiene mayor importancia. Sí, ya comprendo, cosa de poco momento. Es ella, sin duda, la que te ha obligado a festejarla. La has encontrado aquí, por casualidad. El mismo caso de Castilla. Y volviendo a la desgracia mía... ¿Viste cómo apenas me tendió la mano? Es cierto que me dirigió una de esas miradas que siempre tiene para enloquecerme a su gusto. Apuesto la vida a que también a ti te ha mirado alguna vez así... y a Castilla... Te apuesto la vida.