—Tengo miedo, murmuró, ella podría aparecer, sorprendernos... Oye, creo que ha entrado alguien; están hablando.

Se levantaron, pero Carmen oprimiendo contra su pecho el diario abierto. Alcanzaron a escuchar la voz de Laura y Julio que conversaban muy cerca, en el vestíbulo.

—Ya irán a la pieza de abuelita.

—Quién sabe... dejemos esto. Es una mala acción.

Aguardaron algunos minutos hasta que les oyeron subir llamados por Zoraida.

—Dejemos esto, suplicó Adriana casi trémula.

—Entonces he de leerlo sola. Debe ser todo una novela.

—Lee, Carmen.

Empezaron:

"Septiembre 22 de 19...