Tito
Don Gonzalo, usted y yo somos dos hombres de honor.
Gonz.
Uno.
Tito
Usted perdone, dos; o yo no sé matemáticas.
Gonz.
Sabe usted matemáticas. Uno. Adelante.
Tito
Bueno; pues yo vengo con la desagradable misión de convencer a usted, de que el señor Picavea, mi apadrinado, debe batirse, antes que con usted, con ese canalla, con ese reptil, con ese bandido de Galán, cuyas infamias probaremos cumplidamente.