Alfredo
Pues yo le declaro a usted, tío, que me encuentro sumido en la confusión más absoluta. Cada hora que pasa es mayor mi sorpresa. Cuando creíamos que nos iban a recibir de un modo hostil y agresivo, nos colman de atenciones, nos anegan en lujo.
Pepe
Nos recomiendan para una mesa luculesca y nos lo sufragan todo, que es lo verdaderamente inaudito.
Pepe
Pues yo atribuyo esto a dos cosas: o a enajenación mental complicada con delirio despilfarrante por parte de don Acisclo, o a que ese tío se ha enterado de tus pretensiones y se trae la táctica de colmarnos de agasajos e ir de obsequio en obsequio hasta favorecernos con dos billetes de vuelta para la Corte con el fin de que nos restituyamos con una celeridad cicloniana a la calle de Argumosa, 45, abandonando tus pretensiones a la mano de su opulenta sobrina.
Alfredo
Tiene usted razón, es muy posible que sea eso.
Pepe
Es casi seguro. ¡Como esta gente es tan pérfida!...