¡Usted no puede imaginarse un hombre más guapo, doña Eduarda!
Eduarda
Ya lo creo que puedo. Tú no conoces mi fuerza imaginativa. Además, tú te expresas con un calor, que no es que describes, es que fotograbas... Y sigue, sigue... ¿dices que cuando estabas ahogándote, él, heroicamente se lanzó al agua?
Cristina
Sí, señora; cuando yo estaba ahogándome, de pronto él, se tira al agua, coge la botella, llena el vaso, me lo da, bebo un sorbo y me pasa la espina.
Eduarda
(Con cierto desencanto.) ¡Ah! ¿Pero no fue un naufragio?
Cristina
No, señora; fue una raspa. Si ya se lo he dicho a usté, sino que usté se ha empeñao que me pasó en el océano, y fue en una fonda.
Eduarda