Niña.—¡Si es que m’arranca usté el cabello!

Vecina 1.ª—¡Pues no le llama cabello a esto y paece el pelote d’un sofá!

Rosa.—Dame una hebra, Quintina.

Quintina (Dándole una hebra de hilo.)—Tome usté, señá Rosa.

Liborio.—¿Y cómo anda de istrución ese perro, Pinturas?

Pinturas.—Ya sabe el ejercicio. Ahora le estoy educando pa monecipal.

Eustasia.—¡Qué gracia! ¿Y qué le enseñas?

Pinturas.—A andar despacio y a pararse en las esquinas.

Régulo.—Tóo el manual.

Liborio.—¡Já, já! (Riendo.) ¡Tié salero!