Liborio (Incorporándose furioso.)—¡Pero, chico! (Mirando hacia la derecha.) ¡A ver si te estás quieto, que más dao en el folletín! (Cae otra piedra entre las vecinas.)
Rosa (Asustada.)—¡Rediez!... ¡qué cantazo!
Quintina (Indignada.)—¡Pero señá Lorenza, que sigue con las piedras!...
Lorenza (Saliendo con calma de la taberna.)—¡Ay, hija, ni que fueran ustés de porcelana! ¡Jesús!... (Al chico.) ¡Donisio... no tires, hijo, que vas a romper un cacharro!
Liborio.—Guasitas encima, ¿eh?
Donisio (Que sale huyendo por la derecha de los chicos de la cometa, que la recogieron a su tiempo.)—¡Madre! ¡madréee... que me pegan! (Donisio es un pequeñuelo que va en mangas de camisa, lleva tirantes y fuera de los calzones el faldón de la camisa.)
Lorenza.—¡Hala pa dentro, mala pécora! (Lo entra en la taberna dándole azotes.)
ESCENA III
Dichos y un Carretero
Se oye próximo el rodar de un carro, ruido de colleras y dos o tres trallazos.