Carretero (Dentro.)—¡Riá, mula! ¡Riá, condenada! ¡Mula! ¡Sooó! ¡Generala! ¡Sooó! (Saliendo sucio de harina hasta la exageración, con la boina casi blanca y cara y manos enharinadas.) ¡Güen día!... ¿Hay quien afaite?
Pinturas.—Pase, caballero; pase y asiéntese, que se le va a servir de seguida.
Carretero.—¿Ande m’asiento? (Empieza a sacudirse la boina contra una rodilla, y luego se golpea la ropa levantando una terrible polvareda de harina. Tosen todos los que hay en escena.)
Pinturas.—¡Recoles!... (Tosiendo.) ¡Ejem!... ¡ejem! Aquí... asiéntese aquí. (Le ofrece un sillón.)
Régulo (Tosiendo.)—¡Ejem!... ¡Chits!... Oiga, buen amigo, no sacuda más, que ha desperdiciao usté dos libretas, lo menos.
Carretero (Sentándose.)—¡Maldita siá lá!... Si se pone uno que...
Pinturas (Al maestro.)—Paño.
Régulo (Dándole el paño.)—A ese con verduguillo y sin repaso.
Pinturas (Pone el paño al carretero y le quita la boina.)—Dejaremos la boina aquí. (La cuelga.)
Carretero.—¡Oye, tú, a ver ande la dejas, no me la van quitar!