Pinturas.—¡Caballero, este salón es de confianza!

Carretero.—Lo digo porque, no vas a pensarte, el otro día en la Ronda Segovia m’apandaron una a listas, recién estrená.

Pinturas (Dándole jabón.)—Aquí no semos de esos. (Tose.) ¡Ejem! ¡ejem! ¿Y esa harinita que acarrea usté, es candial u centeno?

Carretero.—Es pa cataplasmas.

Pinturas.—¡Bullanguerillo! (Le da más jabón.)

Metodio (Al señor Régulo.)—El bigote déjamelo a lo kaiser.

Carretero (Al escuchar un inquieto cascabeleo de colleras, se vuelve furioso hacia la derecha y dice dando un grito terrible.)—¡Coronela!

Pinturas (Asustado y dando un salto.)—¡Mi madre! ¿Qué pasa?

Carretero.—¡Aguarda, hombre! (Incorpórase y mira hacia donde ha dejado el carro.) ¡Maldita siá! ¡Coronelááá! (A gritos.) ¡Ay, Granaíto, Granaíto, que te voy a hacer polvo!

Pinturas.—¿Más polvo?