Balbino (Pregonando.)—¡Pimientos coloraos d’asar! ¡A treinta, tomates! ¡Como la grana, tomates! ¡Parroquianitas, que son de moda! ¡A treinta, tomates!

Voz (Dentro.)—¡Verdulero!

Balbino (Contestando.)—¡Perroquiana!

Voz.—¿Los da usté a veinte?

Balbino (En voz alta.)—Aguárdate que consulte. (Al burro.) ¿Los damos a veinte, Catalino? (En voz alta.) Dice mi socio que no hay negocio. (Pregonando.) ¡Como la grana son! ¡Como la grana son!

Rosa.—Adiós, Balbino.

Balbino.—Hola, señá Rosa, ¿pero toavía anda usté pol mundo?

Rosa.—Y el rato que me queda, hijo.

Balbino.—Así sea.

Rosa.—¿Y vienes por la manduca?