Serafín (Estoy temblando, no sé si de coraje u de qué.) (Alto a Carmen.)—¡Carmen!

Carmen (Volviéndose sorprendida.)—¡Tú!

Serafín.—Yo, sí, señora.

Carmen.—Bueno, ¿y qué quieres?

Serafín.—Dos palabras.

Carmen.—Vengan y que no sean más.

Serafín.—Mucha prisa llevas.

Carmen.—Regular. Conque, ¿qué hay? Acaba.

Serafín (Titubeando.)—Náa... que yo... que yo no puedo estar así más tiempo.

Carmen (Con frialdad.)—Pues cambia de postura.