Serafín.—Lo dicho, está dicho.
Antonia.—¡Vale más que tú, cien mil veces!
Serafín.—¡Mentira!
Valeriano.—Con sosiego. (Vuelve hacia Serafín.)
Carmen (Intentando detenerlo.)—¡Por Dios, Valeriano!
Valeriano (Al oído.)—No me pego con obleas. (A Serafín.) Esclarecido pollo. Esa joven y su respetable y distinguida madre...
Balbino (Que está asomado con Lucila a la puerta de la taberna, tose.)—¡Ejem! ¡ejem!
Valeriano (Siempre en su voz.)—¡Tolú! Quedan desde este momento bajo mi salva... guardia; con lo cual quiero decir que el camino de su domicilio para usté desde hoy, es una senda erizada de cosco... rrones. Punto. En la brevedaz está la claridaz.
Antonia.—¡Mu bien dicho!
Serafín.—¡A mí, Prim!