Balbino.—No; que he venido, he visto la solfa que le han dao a tu amigo por seguir tus consejos, he visto que la cosa no pasaba a mayores, he permanecido nutral y aquí me tiés pa servirte.

Ladislao.—Pues m’alegro, porque quería yo que arreglásemos la cuentecita de esta mañana.

Balbino.—¿Tiés prisa en cobrar?

Ladislao (Amenazador.)—¡Lo que tengo prisa es en mascarle la nuez a los que me faltan, eso!

Balbino (Fingiendo miedo.)—¡Oye, tú, Ladisladito, por Dios, que yo creo... (Solloza.) que no debías ensañarte con un pobre viejo!

Ladislao (Envalentonado.)—Y si tié usté miedo, ¿pa qué insulta usté, so maula?

Balbino (Llorando.)—¡Hombre, no te enfades... yo, ha sío en un pronto; y piensa que si a mis años me haces así, (Le da un pescozón.) me tiras al suelo!... ¡Tenme lástima!

Ladislao.—Oiga usté... (Cogiendo el sombrero.)

Balbino.—No sabes el miedo que he pasao dende esta mañana... porque yo decía, si esa fiera me encuentra, con el genio que tiene, y me da así na más... (Le da un puñetazo.) ¡me atonta!

Ladislao.—Oiga usté, haga el favor de poner los ejemplos de palabra, ¿eh?