Balbino.—Los viejos, hijo, ya no valemos pa náa... Figúrate si con tu fuerza levantas el pie y me das de esta manera... (Le da un puntapié.) pues me amargas.

Ladislao (Asustado.)—¿Pero quiere usté hablar sin acionar?

Balbino.—¡Yo es pa que me comprendas, hijo! De manera que tenme lástima y que no te se ocurra darme dos chuletas así... (Le pega dos bofetadas.) ni tirarme encima de una silla, como un pingajo indecente... (Lo tira al suelo.)

Ladislao.—¡Pero qué es esto!

Balbino (Llorando.)—Ten lástima de un pobrecito anciano, hijo...

Ladislao (Furioso.)—¡Eso le vale a usté, que es un viejo!

Balbino.—¡Dios te lo pague, hijo! ¡Adiós, rico! (Vase llorando.)

Mutación


CUADRO TERCERO